Escrito por María Laura Quiñones Urquiza Lunes, 29 de Agosto de 2011 10:00
El caso de Salta impresiona por ser de aquellos donde la horda actúa motivada por la diversión y la crueldad, al igual que ocurrió en el caso de la joven con discapacidad intelectual Sandra Palo, en España. Las agresiones sexuales grupales se mueven por jerarquías y escalonan con el frenesí. Hay un líder que conduce y otro que mantiene el equilibrio del grupo y duda.






























